Miami Herald: Demandan un Cementerio por ''Desaparición'' de ser Querido

The Miami Herald - EVAN S. BENN

Cuando llegó el día de enterrar a Ondina Toledo jufnto a su difunto esposo Miguel, todo se organizó adecuadamente y se cavó la fosa. Pero los enterradores del Dade South Memorial Park revelaron tener ``un pequeño problema''.

Miguel no estaba.

''Nos dijeron que abrieron la tumba y que no encontraron nada allí, ni ataúd, ni restos ni nada'', dijo Raciel Guerra, de 36 años, nieta de los Toledo.

Ahora están demandando al cementerio, que dice estar tratando de localizar a su ser querido y terminar con la angustia de la familia.

Dos semanas después de la muerte de Ondina, a los 83 años, la familia todavía no puede cumplir su deseo de compartir una sola tumba con su esposo, un mecánico retirado que había muerto el 23 de diciembre de 1990.

Lo que es más, ahora se dan cuenta, para su cólera, de que pueden haber estado poniendo flores y rezando desde hace 17 años sobre una tumba vacía.

La familia pasó ''mucho tiempo'' visitando su tumba, dijo Ondina Guerra, la hija. ``Los cumpleaños, las Navidades. Siempre traíamos flores y estábamos con él''.

La asistente médico del condado dijo que ha estado en terapia desde el mes pasado y que no podía dormir porque estaba pensando constantemente en lo que le haya podido pasar a los restos de su padre.

''El temor de mi madre es que lo hayan tirado en alguna parte, o que hayan vendido su cuerpo y su ataúd'', dijo Raciel Guerra. ``Ha estado muy preocupada. Ha sido horrible''.

Ayer, los Guerra anunciaron haber presentado una demanda contra la empresa matriz del cementerio, Service Corporation International, radicada en Texas, y contra SCI Funeral Services of Florida.

Funcionarios del cementerio hicieron una breve declaración en la que aseguraron estar trabajando diligentemente para localizar el cuerpo de Toledo y resolver la demanda. La compañía tomó la propiedad del cementerio en 1992, dos años después del entierro de Toledo.

''Creemos que el señor Toledo está enterrado cerca'', dijo la compañía en una declaración.

Pero sus parientes dicen que el cementerio no ha sido nada diligente en tratar de rectificar su error.

El director del cementerio le dio la noticia a la familia al día siguiente de la muerte de Ondina Toledo, el 18 de octubre.

El director lo calificó de ''pequeño problema'' y dijo que un funerario investigaría el asunto, cuando regresara de unas vacaciones, según el abogado de la familia, Stewart Greenberg.

La demanda de la familia busca compensación económica por su sufrimiento aunque dijeron que su preocupación fundamental era localizar los restos de Miguel Toledo.

Raciel Guerra dijo haber tenido una relación estrecha con sus abuelos. En los 17 años transcurridos tras la muerte de Miguel, ella recuerda que su abuela hablaba frecuentemente de querer ser enterrada junto con él. Miguel Toledo había comprado el lote para dos personas por varios miles de dólares antes de morir.

''Ese era su deseo, estar allí con él cuando muriera'', dijo Guerra.

Ayer, Guerra consolaba a su llorosa madre en la oficina de su abogado. Posteriormente, en la tumba en West Kendall, Ondina Guerra estaba junto con su abogado mientras éste se comprometía a terminar con su sufrimiento.

''Lo más importante es reunir a su madre y a su padre, y garantizar que nadie más de la familia tenga que pasar por esto'', dijo Greenberg.

Actualmente, Ondina Toledo está enterrada en una tumba provisional en Dade South.

Se ha sacado la lápida que marcaba la tumba de los Toledo en la Sección 1. Ayer, tres docenas de rosas yacían en la hierba.

''Les estamos pidiendo que encuentren los restos y demuestren que son los del señor Toledo'', dijo Greenberg. ``Entonces, quisiéramos trasladarlos a un lugar de descanso que no sea propiedad de SCI''.

En el 2001, cientos de demandantes presentaron una demanda colectiva contra la enorme corporación de cementerios. Alegan que en dos cementerios judíos propiedad de SCI en Broward y Palm Beach, un número de cuerpos habían sido exhumados y descartados, que se habían cambiado cadáveres y que se habían desecado restos.

La compañía lo niega pero aceptó llegar a un acuerdo. En el 2004, un juez de Broward aprobó el acuerdo por millones a ser divididos entre los demandantes.

''Se supone que un cementerio proporcione un lugar final de descanso, pero el historial de SCI demuestra que no sabe hacerlo'', dijo Greenberg. ``Todo lo que le dieron a esta familia fue un hueco vacío''.